miércoles, 31 de octubre de 2012
Apertura seminario sobre seguridad y derechos humanos
Siendo Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, el Dr. Juan José Alvarez
inauguró el Primer Seminario sobre Seguridad y Derechos Humanos,
organizado por dicho Ministerio, la Embajada de Holanda y la Fundación
Aha Frank.
Invitado por la UCA, disertó sobre “El modelo de Estado que la Argentina necesita para esta etapa
Invitado por la Universidad Católica Argentina, Juan Jose Alvarez,
disertó el 25 de Agosto sobre la reforma del Estado: “El modelo de
Estado que la Argentina necesita para esta nueva etapa”. La exposición
se enmarcó en las actividades programadas como parte del segundo
seminario del ciclo “Hacia el bicentenario: los desafíos estructurales
de la Argentina”, realizada en coordinación con la fundación Konrad
Adenauer. Compartió el panel con el Prof. Hugo Dalbosco, Universidad
Católica Argentina, con el Ing. Mauricio Macri, Presidente de Compromiso
para el Cambio, y con el Dr. Juan Carlos Romero, Gobernador de Salta.
martes, 30 de octubre de 2012
Discurso del Sr. Intendente de Hurlingham, Dr. Juan José Alvarez, con motivo de la Inauguración de la Tercera Expo – PyMEs.
Autoridades ya mencionadadas.
Señor presidente del Concejo Deliberante
Señores concejales.
Señores miembros de las cámaras de comercio e industria de nuestras ciudades de
Hurlingham, William Morris y de esta, nuestra ciudad de Villa Tesei.
Es cierto que tal vez no sea este el lugar para hablar de ciertas cosas, tal vez sea cierto
que no sea el día, el momento, cuando estamos por recordar el día de la industria.
Pero no es menos cierto que en el ánimo de nosotros se abate la desilusión y en muchos
la desesperanza. Y somos hombres y mujeres que no podemos marginarnos de lo que
nos pasa alrededor.
Yo quiero decir desde acá, y creo en esto representar a gran parte de la dirigencia
política y no política de nuestro distrito, que somos los primeros que queremos un
rápido, pronto, serio esclarecimiento de cuestiones que nos golpean muy duro.
No vamos, ni pretendemos, ni permitiremos que se hagan linchamientos mediáticos.
Pero tampoco queremos que las cosas queden en la nada, así porque sí.
Es cierto también que mientras tanto y cada uno en función de su responsabilidad,
nosotros debemos seguir trabajando.
Hay una situación económica que no es achacable a los últimos días, ni a los últimos
meses, pero que en todo caso, ya hace practicamente dos años que viene golpeando muy
duro en los bolsillos de nuestras pequeñas y medianas empresas, que es lo mismo que
decir en los bolsillos de la gran mayoría de los argentinos.
Argentinos que estamos comprometidos con nuestros intereses y con nuestros afectos
para que al país en su conjunto le vaya bien, y no tenemos la posibilidad que tienen unos
pocos de cambiar rapidamente su escenario de interés económico en función de quien le
permite mayor tasa de retorno, mayor tasa de ganancia.
Porque no se trata solamente de eso si no que se trata fundamentalmente de la
generación de aquel elemento insustituible de cohesión social como es el trabajo.
El trabajo es mucho mas que la forma de ganar un salario para cubrir las necesidades
que todo hombre, que toda familia tiene.
Es el factor insustituible para sentirse formando parte de una comunidad.
Y es por eso entonces, que quienes tenemos responsabilidades políticas debemos hacer
un enorme esfuerzo para permitir que quienes legítimamente pretenden un lucro,
también, socialmente, generen un valor agregado para toda la comunidad.
Es por eso que nosotros propugnamos un Estado que no se mantenga ausente de lo que
está sucediendo, sino que fundamentalmente tome parte en esta política de reactivar la
actividad económica.
Queremos un Estado que se vuelva a preocupar por lo social, pero no por ello que se
convierta en un monstruo burocrático pesado y gravoso para los bolsillos de los
argentinos y este es, queridas amigas, amigos, vecinas y vecinos, nuestro desafío de los
próximos tiempos: dar eficiencia, sin olvidar la solidaridad, dar rentabilidad económica,
pero sin olvidar la justa distribución de los recursos, para que lleguen a todos y no se
queden en los bolsillos de algunos.
Nosotros tuvimos la habilidad de organizar un municipio, con las virtudes y con los
defectos de lo que hemos podido hacer, que tienen la velentía de estar claramente a la
vista.
Nos comprometimos hace tres años a hacer algo más que una comida para el día de la
industria.
Nos comprometimos con verdaderos emprendedores como son nuestros Pymes, a hacer
lo que en ese momento fue la primera exposición.
Cuarenta expositores, un enorme esfuerzo, muchos éxitos, mucho para aprender, fue el
saldo de aquella primera muestra.
No es solamente una cuestión de deseos, es una cuestión que hay que trabajar. Y este
municipio, sus concejales, sus funcionarios, no les quepa la menor duda, van a trabajar
para ello.
Dejo oficialmente inaugurada, la tercera Expo – PyMEs del Partido de Hurlingham.
Mucha Gracias
Juanjo Alvarez
Señor presidente del Concejo Deliberante
Señores concejales.
Señores miembros de las cámaras de comercio e industria de nuestras ciudades de
Hurlingham, William Morris y de esta, nuestra ciudad de Villa Tesei.
Es cierto que tal vez no sea este el lugar para hablar de ciertas cosas, tal vez sea cierto
que no sea el día, el momento, cuando estamos por recordar el día de la industria.
Pero no es menos cierto que en el ánimo de nosotros se abate la desilusión y en muchos
la desesperanza. Y somos hombres y mujeres que no podemos marginarnos de lo que
nos pasa alrededor.
Yo quiero decir desde acá, y creo en esto representar a gran parte de la dirigencia
política y no política de nuestro distrito, que somos los primeros que queremos un
rápido, pronto, serio esclarecimiento de cuestiones que nos golpean muy duro.
No vamos, ni pretendemos, ni permitiremos que se hagan linchamientos mediáticos.
Pero tampoco queremos que las cosas queden en la nada, así porque sí.
Es cierto también que mientras tanto y cada uno en función de su responsabilidad,
nosotros debemos seguir trabajando.
Hay una situación económica que no es achacable a los últimos días, ni a los últimos
meses, pero que en todo caso, ya hace practicamente dos años que viene golpeando muy
duro en los bolsillos de nuestras pequeñas y medianas empresas, que es lo mismo que
decir en los bolsillos de la gran mayoría de los argentinos.
Argentinos que estamos comprometidos con nuestros intereses y con nuestros afectos
para que al país en su conjunto le vaya bien, y no tenemos la posibilidad que tienen unos
pocos de cambiar rapidamente su escenario de interés económico en función de quien le
permite mayor tasa de retorno, mayor tasa de ganancia.
Porque no se trata solamente de eso si no que se trata fundamentalmente de la
generación de aquel elemento insustituible de cohesión social como es el trabajo.
El trabajo es mucho mas que la forma de ganar un salario para cubrir las necesidades
que todo hombre, que toda familia tiene.
Es el factor insustituible para sentirse formando parte de una comunidad.
Y es por eso entonces, que quienes tenemos responsabilidades políticas debemos hacer
un enorme esfuerzo para permitir que quienes legítimamente pretenden un lucro,
también, socialmente, generen un valor agregado para toda la comunidad.
Es por eso que nosotros propugnamos un Estado que no se mantenga ausente de lo que
está sucediendo, sino que fundamentalmente tome parte en esta política de reactivar la
actividad económica.
Queremos un Estado que se vuelva a preocupar por lo social, pero no por ello que se
convierta en un monstruo burocrático pesado y gravoso para los bolsillos de los
argentinos y este es, queridas amigas, amigos, vecinas y vecinos, nuestro desafío de los
próximos tiempos: dar eficiencia, sin olvidar la solidaridad, dar rentabilidad económica,
pero sin olvidar la justa distribución de los recursos, para que lleguen a todos y no se
queden en los bolsillos de algunos.
Nosotros tuvimos la habilidad de organizar un municipio, con las virtudes y con los
defectos de lo que hemos podido hacer, que tienen la velentía de estar claramente a la
vista.
Nos comprometimos hace tres años a hacer algo más que una comida para el día de la
industria.
Nos comprometimos con verdaderos emprendedores como son nuestros Pymes, a hacer
lo que en ese momento fue la primera exposición.
Cuarenta expositores, un enorme esfuerzo, muchos éxitos, mucho para aprender, fue el
saldo de aquella primera muestra.
No es solamente una cuestión de deseos, es una cuestión que hay que trabajar. Y este
municipio, sus concejales, sus funcionarios, no les quepa la menor duda, van a trabajar
para ello.
Dejo oficialmente inaugurada, la tercera Expo – PyMEs del Partido de Hurlingham.
Mucha Gracias
Juanjo Alvarez
Palabras del Sr. Intendente de Hurlingham, Dr. Juan José Alvarez, Acto de Homenaje por el Día Internacional de la Mujer.
En primer lugar, buenas tardes y feliz día.
Quería decirles, simplemente, que me siento muy contento y muy honrado de estar
hoy acá con ustedes.
Con franqueza, también les digo que no entiendo muy bien por qué tiene que haber
un día. Creo que tiene que haber “todos los días”, creo que a la Argentina le sobra
presencia masculina y le falta presencia femenina y que esto se nota y se nota muy
bien.
Se nota claramente en las actitudes, en la violencia que se vive en nuestra sociedad.
Se nota claramente en esa cantidad de chicos que se han quedado sin su madre como
referencia, producto, seguramente, de políticas que no ayudan a que integremos a la
familia.
Se nota claramente cuando, y lo digo con mucho orgullo, en municipios como este
tenemos tanta presencia femenina. No solamente en cargos políticos, no solamente en
cargos administrativos, sino básicamente en nuestras ONG´s, en nuestros Centros de
Jubilados, en nuestras manzaneras, nuestras trabajadoras vecinales y tantas mujeres
que ocupan puestos importantes como profesionales, que ocupan puestos importantes
en empresas de nuestra zona. Y creo que esto se nota.
Sin querer convertir este Día Internacional de la Mujer en un acto partidario, muy
lejos de mí está esta intención, creo que compartimos todos aquellos que nos hemos
formado políticamente en el justicialismo, que tenemos casi una deformación, porque
tenemos esa referencia tan presente cuando hablamos de la mujer que fue Eva Perón.
Esto es tan determinante que a veces somos hasta injustos con quienes, tal vez con
menos fama, tal vez con menos conocimiento por parte de nuestra historia, a veces
relegamos. Pero Eva Perón es indudablemente una referencia y una referencia que
trasciende al justicialismo.
Y yo digo, y me adelanto a lo que voy a decir esta tarde en un acto que tenemos si de
carácter político partidario, digo que no es casualidad que el justicialismo sea tan
difícil para algunos de entender ideológicamente. Porque quieren juzgarlo con
patrones de otros movimientos que han creado siempre los hombres y es seguramente
el justicialista, el movimiento político que más influencia ha tenido de una mujer.
Y por eso es que a veces no se entiende cabalmente, porque lo juzgan con otro
criterio y se olvidan de que más allá de las ideologías, más allá de las doctrinas
políticas, hay una metodología donde se nota la mano de la mujer y de ahí la
solidaridad, de ahí el amor al prójimo, de ahí toda estas cosas que las mujeres
representan y que el justicialismo expresa como características esenciales.
A mi no me gusta halagar a las mujeres o halagar a los jóvenes y terminar en el
halago. Creo que tenemos que trabajar todos los días para darles el lugar que les
corresponde y a mí me pone muy contento, creo que el Presidente del HCD, que me
acompaña, comparte estas palabras conmigo, que nosotros en Hurlingham nos
hallamos sentido permanentemente acompañados, fundamentalmente por nuestras
vecinas.
Yo recuerdo cuando nosotros empezamos el largo camino político para llegar al
gobierno municipal, en las reuniones que organizábamos para hacer conocer nuestras
propuestas, bastante poco numerosas al principio, íbamos a una casa y había seis,
siete, ocho personas esperándonos para conversar, y muchas veces esas seis, siete u
ocho personas eran mujeres.
Y cuando nosotros hacemos nuestra recorrida por los barrios, generalmente hay una
gran presencia femenina.
Cuando en las elecciones vemos los resultados, sobre todo los resultados que vienen
de las mesas femeninas, vemos que de ahí viene un mayor apoyo a nuestras políticas
de gobierno, a nuestras candidaturas.
Y por qué, por que creemos nosotros que es así?. Estoy convencido que tiene que ver
con que nosotros tratamos de hablar de cosas concretas, de problemas concretos que
tiene la gente y quien primero recepciona ese problema concreto, el primero que tiene
la necesidad de pedir y hasta de gritar por esa necesidad, en la enorme mayoría de los
casos es una mujer.
Esto es lo que nosotros queremos rescatar. Esto es lo que simplemente y en
poquísimas palabras yo quería venir a decir y creo, repito, en mi nombre, abarcar a
quienes estamos trabajando por un proyecto que tiene que ver, fundamentalmente,
con la calidad de vida de la gente.
Nosotros hemos, en muchos aspectos, y hasta hemos recibido críticas por ello, des
ideologizado muchas cuestiones. Pero yo le pregunto a la gente que nos critica por
eso, cuando una trabajadora vecinal, a la madrugada, recibe su leche, cuando la
reparte, cuando una enfermera o una médica atiende a un herido, a un enfermo, yo
pregunto, que tiene que ver acá la ideología, o acaso no lo hace de la mejor manera
posible?
Yo no se a que partido político van a votar esas criaturas que nuestras trabajadoras y
nuestras asistentes ayudan, lo que si se es que si hacemos bien las cosas van a crecer
sanos, van a crecer en familia y de esta manera vamos a tener un país mejor, y
entonces, como van a tener vida, como van a tener dignidad, van a poder elegir
libremente lo que más les conviene.
De esto se trata. Se trata de darle a esto un espíritu, un afecto y un cariño que
cualquier hombre bien nacido sabe que aprehendió de su madre, cualquier hombre
bien nacido sabe que eso es lo que su esposa, su compañera, le da a sus hijos, y
cualquier hijo sabe que de esta manera se hace una sociedad.
Una sociedad es querer vivir juntos, una sociedad es querernos y querer seguir siendo
unos partes de otros.
Con nuestras individualidades, con nuestras diferencias, pero fundamentalmente con
un concepto común y es, quiero vivir con el otro, necesito del otro para ser yo, no
existe el hombre solo, aislado, ese individualismo extremo que ha roto a las familias
y que ahora va en busca del hombre individual.
La mujer es la que sabe y la que nos hace saber que nosotros valemos por lo que
somos y no por lo que tenemos. Eso lo conoce bien una madre que sabe que su hijo es
lo más importante del mundo.
Por eso, todos nosotros juntos, hoy simplemente venimos a rendir un homenaje a
ustedes que representan una parte importante del quehacer de nuestra comunidad y
por eso me enorgullezco de todas estas vecinas, muchas de ellas compañeras políticas
y otras con las que podemos mantener diferencias, pero todas con una cosa en común
y es que queremos salir para adelante. Que no nos rendimos, que sabemos de las
dificultades pero que también sabemos que juntos, solidariamente, con amor,
podemos salir adelante.
Que tengan, el ocho de marzo, el nueve, el diez, todos los días, un feliz día de la
mujer, porque todos lo necesitamos.
Hasta luego. Muchas gracias.
Juan Jose Alvarez
Quería decirles, simplemente, que me siento muy contento y muy honrado de estar
hoy acá con ustedes.
Con franqueza, también les digo que no entiendo muy bien por qué tiene que haber
un día. Creo que tiene que haber “todos los días”, creo que a la Argentina le sobra
presencia masculina y le falta presencia femenina y que esto se nota y se nota muy
bien.
Se nota claramente en las actitudes, en la violencia que se vive en nuestra sociedad.
Se nota claramente en esa cantidad de chicos que se han quedado sin su madre como
referencia, producto, seguramente, de políticas que no ayudan a que integremos a la
familia.
Se nota claramente cuando, y lo digo con mucho orgullo, en municipios como este
tenemos tanta presencia femenina. No solamente en cargos políticos, no solamente en
cargos administrativos, sino básicamente en nuestras ONG´s, en nuestros Centros de
Jubilados, en nuestras manzaneras, nuestras trabajadoras vecinales y tantas mujeres
que ocupan puestos importantes como profesionales, que ocupan puestos importantes
en empresas de nuestra zona. Y creo que esto se nota.
Sin querer convertir este Día Internacional de la Mujer en un acto partidario, muy
lejos de mí está esta intención, creo que compartimos todos aquellos que nos hemos
formado políticamente en el justicialismo, que tenemos casi una deformación, porque
tenemos esa referencia tan presente cuando hablamos de la mujer que fue Eva Perón.
Esto es tan determinante que a veces somos hasta injustos con quienes, tal vez con
menos fama, tal vez con menos conocimiento por parte de nuestra historia, a veces
relegamos. Pero Eva Perón es indudablemente una referencia y una referencia que
trasciende al justicialismo.
Y yo digo, y me adelanto a lo que voy a decir esta tarde en un acto que tenemos si de
carácter político partidario, digo que no es casualidad que el justicialismo sea tan
difícil para algunos de entender ideológicamente. Porque quieren juzgarlo con
patrones de otros movimientos que han creado siempre los hombres y es seguramente
el justicialista, el movimiento político que más influencia ha tenido de una mujer.
Y por eso es que a veces no se entiende cabalmente, porque lo juzgan con otro
criterio y se olvidan de que más allá de las ideologías, más allá de las doctrinas
políticas, hay una metodología donde se nota la mano de la mujer y de ahí la
solidaridad, de ahí el amor al prójimo, de ahí toda estas cosas que las mujeres
representan y que el justicialismo expresa como características esenciales.
A mi no me gusta halagar a las mujeres o halagar a los jóvenes y terminar en el
halago. Creo que tenemos que trabajar todos los días para darles el lugar que les
corresponde y a mí me pone muy contento, creo que el Presidente del HCD, que me
acompaña, comparte estas palabras conmigo, que nosotros en Hurlingham nos
hallamos sentido permanentemente acompañados, fundamentalmente por nuestras
vecinas.
Yo recuerdo cuando nosotros empezamos el largo camino político para llegar al
gobierno municipal, en las reuniones que organizábamos para hacer conocer nuestras
propuestas, bastante poco numerosas al principio, íbamos a una casa y había seis,
siete, ocho personas esperándonos para conversar, y muchas veces esas seis, siete u
ocho personas eran mujeres.
Y cuando nosotros hacemos nuestra recorrida por los barrios, generalmente hay una
gran presencia femenina.
Cuando en las elecciones vemos los resultados, sobre todo los resultados que vienen
de las mesas femeninas, vemos que de ahí viene un mayor apoyo a nuestras políticas
de gobierno, a nuestras candidaturas.
Y por qué, por que creemos nosotros que es así?. Estoy convencido que tiene que ver
con que nosotros tratamos de hablar de cosas concretas, de problemas concretos que
tiene la gente y quien primero recepciona ese problema concreto, el primero que tiene
la necesidad de pedir y hasta de gritar por esa necesidad, en la enorme mayoría de los
casos es una mujer.
Esto es lo que nosotros queremos rescatar. Esto es lo que simplemente y en
poquísimas palabras yo quería venir a decir y creo, repito, en mi nombre, abarcar a
quienes estamos trabajando por un proyecto que tiene que ver, fundamentalmente,
con la calidad de vida de la gente.
Nosotros hemos, en muchos aspectos, y hasta hemos recibido críticas por ello, des
ideologizado muchas cuestiones. Pero yo le pregunto a la gente que nos critica por
eso, cuando una trabajadora vecinal, a la madrugada, recibe su leche, cuando la
reparte, cuando una enfermera o una médica atiende a un herido, a un enfermo, yo
pregunto, que tiene que ver acá la ideología, o acaso no lo hace de la mejor manera
posible?
Yo no se a que partido político van a votar esas criaturas que nuestras trabajadoras y
nuestras asistentes ayudan, lo que si se es que si hacemos bien las cosas van a crecer
sanos, van a crecer en familia y de esta manera vamos a tener un país mejor, y
entonces, como van a tener vida, como van a tener dignidad, van a poder elegir
libremente lo que más les conviene.
De esto se trata. Se trata de darle a esto un espíritu, un afecto y un cariño que
cualquier hombre bien nacido sabe que aprehendió de su madre, cualquier hombre
bien nacido sabe que eso es lo que su esposa, su compañera, le da a sus hijos, y
cualquier hijo sabe que de esta manera se hace una sociedad.
Una sociedad es querer vivir juntos, una sociedad es querernos y querer seguir siendo
unos partes de otros.
Con nuestras individualidades, con nuestras diferencias, pero fundamentalmente con
un concepto común y es, quiero vivir con el otro, necesito del otro para ser yo, no
existe el hombre solo, aislado, ese individualismo extremo que ha roto a las familias
y que ahora va en busca del hombre individual.
La mujer es la que sabe y la que nos hace saber que nosotros valemos por lo que
somos y no por lo que tenemos. Eso lo conoce bien una madre que sabe que su hijo es
lo más importante del mundo.
Por eso, todos nosotros juntos, hoy simplemente venimos a rendir un homenaje a
ustedes que representan una parte importante del quehacer de nuestra comunidad y
por eso me enorgullezco de todas estas vecinas, muchas de ellas compañeras políticas
y otras con las que podemos mantener diferencias, pero todas con una cosa en común
y es que queremos salir para adelante. Que no nos rendimos, que sabemos de las
dificultades pero que también sabemos que juntos, solidariamente, con amor,
podemos salir adelante.
Que tengan, el ocho de marzo, el nueve, el diez, todos los días, un feliz día de la
mujer, porque todos lo necesitamos.
Hasta luego. Muchas gracias.
Juan Jose Alvarez
lunes, 29 de octubre de 2012
Control de armas: Primeros pasos de una política de Estado
Por Dr. Juan José Álvarez
Mucho se habla, y desde hace bastante tiempo sobre diversas recetas para recuperar los ni-veles de seguridad que la Argentina tuvo hasta hace algo más de una década.
Desde comienzos de mi gestión vengo sosteniendo el peligro de recurrir a soluciones fáciles, inmediatas, como si obrasen como expedientes idóneos para dar cuenta de esta importante demanda de la población.
No hay, no existe en seguridad, soluciones que se obtengan de un día para el otro, dado que los problemas y factores que produjeron este aumento en la amenaza a nuestra seguridad sur-gen de un proceso de larga data.
Para volver al nivel de seguridad del que gozábamos hace algún tiempo, debemos revertir di-cho proceso de deterioro, echando mano no sólo a la fuerza pública con la que cuenta el Go-bierno para hacer cumplir la ley, sino también, a aquellas acciones que eviten que más y más gente ingrese a la actividad criminal, por un lado, y disuada a los delincuentes, por otro. Es de-cir, cada vez es más importante actuar antes que el delito ocurra.
En esta inteligencia vinimos trabajando desde comienzos de año, en orden a construir con las distintas fuerzas políticas y actores involucrados en la problemática, consensos básicos que permitan dictar políticas de Estado en la materia. En este marco surge la propuesta de actuali-zar la política de control de armas del Estado nacional.
La mentada propuesta de política pública involucra los distintos aspectos que conforman la problemática del control, regulación y fiscalización del mercado de armas de fuego en la Argen-tina. Si bien la atención pública se ha centrado en la elevación de la pena para aquellos que porten ilegalmente armas de uso civil, el trabajo realizado con la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Diputados, y su par en el Senado de la Nación, no se agota en este punto.
En primer lugar, la modificación del artículo 189 bis del Código Penal se orienta a complemen-tar la actividad policial preventiva realizada a través de los operativos de seguridad en la Capi-tal Federal y sus accesos. Dichos operativos buscan obstaculizar la comisión de los delitos, lo que significa incrementar el riesgo de los delincuentes. Con la equiparación de la portación de armas ilegales de uso civil a las de guerra –tal es la distinción que existe hoy en la legislación- estamos, a su vez, incrementando el costo del delincuente que salga a la calle con un arma. De tal forma aumentamos la capacidad de disuasión del Estado, con lo cual estamos interviniendo antes que el delincuente use el arma, y no después cuando las consecuencias pueden ser irre-parables. A la par, estamos incorporando figuras penales hoy inexistentes referidas a la fabri-cación, tráfico y comercialización ilegal de armas, tema que en muchos agendas internaciona-les figura como una de las nuevas amenazas.
Asimismo, otro de los puntos de los proyectos que integran esta propuesta tiene que ver con el incremento en la capacidad de fiscalización y control del mercado legal de armas, dado que los “filtros” o fallas que aquí se tengan alimentan el mercado ilegal, una de las principales fuentes de la violencia criminal. Junto con ello se encuentra la necesidad de mejorar los estándares de seguridad de los depósitos de armas confiscadas, pues según información suministrado por las fuerzas de seguridad, dichos estándares son sumamente asimétricos en todo el país.
En resumen, el trabajo conjunto con las comisiones legislativas de ambas cámaras es el punto de partida para una serie de líneas de trabajo que den como resultado la construcción de una
política de Estado en materia de seguridad. Como dije oportunamente, no existen soluciones mágicas ni eslóganes publicitarios que por el solo hecho de recitarlos transformen la realidad. Sólo existe trabajo, decisión y conducción. Este último es nuestro camino.
Mucho se habla, y desde hace bastante tiempo sobre diversas recetas para recuperar los ni-veles de seguridad que la Argentina tuvo hasta hace algo más de una década.
Desde comienzos de mi gestión vengo sosteniendo el peligro de recurrir a soluciones fáciles, inmediatas, como si obrasen como expedientes idóneos para dar cuenta de esta importante demanda de la población.
No hay, no existe en seguridad, soluciones que se obtengan de un día para el otro, dado que los problemas y factores que produjeron este aumento en la amenaza a nuestra seguridad sur-gen de un proceso de larga data.
Para volver al nivel de seguridad del que gozábamos hace algún tiempo, debemos revertir di-cho proceso de deterioro, echando mano no sólo a la fuerza pública con la que cuenta el Go-bierno para hacer cumplir la ley, sino también, a aquellas acciones que eviten que más y más gente ingrese a la actividad criminal, por un lado, y disuada a los delincuentes, por otro. Es de-cir, cada vez es más importante actuar antes que el delito ocurra.
En esta inteligencia vinimos trabajando desde comienzos de año, en orden a construir con las distintas fuerzas políticas y actores involucrados en la problemática, consensos básicos que permitan dictar políticas de Estado en la materia. En este marco surge la propuesta de actuali-zar la política de control de armas del Estado nacional.
La mentada propuesta de política pública involucra los distintos aspectos que conforman la problemática del control, regulación y fiscalización del mercado de armas de fuego en la Argen-tina. Si bien la atención pública se ha centrado en la elevación de la pena para aquellos que porten ilegalmente armas de uso civil, el trabajo realizado con la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Diputados, y su par en el Senado de la Nación, no se agota en este punto.
En primer lugar, la modificación del artículo 189 bis del Código Penal se orienta a complemen-tar la actividad policial preventiva realizada a través de los operativos de seguridad en la Capi-tal Federal y sus accesos. Dichos operativos buscan obstaculizar la comisión de los delitos, lo que significa incrementar el riesgo de los delincuentes. Con la equiparación de la portación de armas ilegales de uso civil a las de guerra –tal es la distinción que existe hoy en la legislación- estamos, a su vez, incrementando el costo del delincuente que salga a la calle con un arma. De tal forma aumentamos la capacidad de disuasión del Estado, con lo cual estamos interviniendo antes que el delincuente use el arma, y no después cuando las consecuencias pueden ser irre-parables. A la par, estamos incorporando figuras penales hoy inexistentes referidas a la fabri-cación, tráfico y comercialización ilegal de armas, tema que en muchos agendas internaciona-les figura como una de las nuevas amenazas.
Asimismo, otro de los puntos de los proyectos que integran esta propuesta tiene que ver con el incremento en la capacidad de fiscalización y control del mercado legal de armas, dado que los “filtros” o fallas que aquí se tengan alimentan el mercado ilegal, una de las principales fuentes de la violencia criminal. Junto con ello se encuentra la necesidad de mejorar los estándares de seguridad de los depósitos de armas confiscadas, pues según información suministrado por las fuerzas de seguridad, dichos estándares son sumamente asimétricos en todo el país.
En resumen, el trabajo conjunto con las comisiones legislativas de ambas cámaras es el punto de partida para una serie de líneas de trabajo que den como resultado la construcción de una
política de Estado en materia de seguridad. Como dije oportunamente, no existen soluciones mágicas ni eslóganes publicitarios que por el solo hecho de recitarlos transformen la realidad. Sólo existe trabajo, decisión y conducción. Este último es nuestro camino.
Crisis de gobernabilidad y control en la Argentina
Fragmento del trabajo realizado por el diputado nacional Juan Jose Alvarez,
en el que analiza en profundidad y diagnostica con precisión la
situación actual de las instituciones que conforman los tres poderes del
Estado, para así exponer las soluciones de fondo que cree necesarias
para dotar de una mejor calidad político-institucional a nuestro país.
Con visión crítica, el Dr. Alvarez considera que “la
calidad del la política y de los procesos y las instituciones políticas
deben ser considerados como las variables explicativas de la
incapacidad que ha mostrado la Argentina en los últimos veinte años de
democracia, para dar cuenta de los problemas que constituyen obstáculos
para nuestro desarrollo integral”. Así, propone –como puntapié
inicial- la conformación de una agenda estratégica de reforma de nuestro
sistema político, basada en el consenso entre todas las fuerzas
políticas y sociales de la Nación, bajo la premisa del fortalecimiento
del Estado en sus dos funciones esenciales:la gobernabilidad y el
control.
Para mayor información, ver http://catalogo.ciudadargentina.com.ar
Declaración ante la Legislatura Porteña para informar sobre la situación del área de Seguridad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
En su carácter de ex secretario de Seguridad y Justicia porteño, Juanjo Alvarez
declaró como testigo en el juicio político que se le sustanció al jefe
de Gobierno Aníbal Ibarra. Afirmó que en esa secretaría “había gente
valiosa, mecanismos adecuados, gente con nivel de formación correcto,
pero no alcanzó”.
Alvarez señaló que, cuando asumió el 7 de enero de 2005, ocho días
después del incendio que causó 194 muertes en el local Cromañón, “no es
que no existía nada” en esa dependencia comunal: “sobre la estructura
que había, teníamos que redireccionarla en función de la situación
concreta y lo que son mis criterios objetivos con los cuales gestiono”.
El Dr. Alvarez participó del IV Foro Mundial del Agua
El diputado nacional Juan José Alvarez
participó en representación del Parlamento argentino del IV Foro
Mundial del Agua, que se llevó a cabo del 16 al 22 de marzo en la Ciudad
de México.
El Foro Mundial del Agua es una iniciativa del Consejo Mundial del
Agua (CMA) que tiene el objetivo de despertar la conciencia sobre los
asuntos del agua en todo el mundo. Como el evento internacional más
importante sobre el tema, el Foro busca propiciar la participación y
diálogo de múltiples actores con el fin de influir en la elaboración de
políticas a nivel global.
Alvarez fue invitado por Marcela González Salas y Petricioli y
Enrique Jackson Ramírez, presidentes de las Mesas Directivas de las
Cámaras de Diputados y Senadores mexicanos, respectivamente, ya que las
actividades del Foro comprendieron, por primera vez, reuniones de
carácter parlamentario.
En ese sentido, durante los encuentros previstos para los días 19,
20 y 21 de marzo, a los que concurriól diputado argentino,
representantes parlamentarios de todo el mundo debatieron sobre los ejes
temáticos “Agua para el Crecimiento y Desarrollo” y “Desarrollo Institucional y Procesos Políticos”.
Este año, el tema central del Foro fue “Acciones Locales para un reto Global”.
Vivir con miedo es perder la libertad
Por Juan José Alvarez
La sociedad es insegura si no tiene garantizadas las oportunidades para desarrollar-se. No es segura si no son claros los valores por los cuales valga la pena luchar coti-dianamente.
Luego de un largo proceso de reinstitucionalización del País, enfrentamos una nueva etapa en la que el Estado y la sociedad civil deben priorizar una impostergable instan-cia de paz social, equidad, justicia y bienestar. Una instancia superadora que complete y complemente el indiscutido crecimiento macroeconómico que ha protagonizado la Argentina de los últimos años.
Pero esto no será posible si el miedo domina a la sociedad. El pueblo no sólo le teme a los delitos que manifiestan una carga de violencia cada vez mayor; existen otros miedos, otras expresiones de la inseguridad que crecen en los sectores más empo-brecidos de la sociedad.
El desafío, en el marco de los condicionamientos que impone el proceso de globaliza-ción mundial, es lograr para nuestro pueblo formas de crecimiento y desarrollo con jus-ticia social, adaptando objetivos y políticas a los cambios vertiginosos de la era del co-nocimiento. Para eso, es imprescindible que el Estado asuma la responsabilidad de otorgarle seguridad a los ciudadanos en una tarea que va más allá de evitar delitos y erradicar la violencia.
La sociedad reclama medidas urgentes para combatir con éxito el flagelo de la insegu-ridad, aunque la mayoría de los ciudadanos se resiste a creer que existan posibilida-des ciertas de concretar este objetivo. Debemos, por tanto, vencer la indiferencia, la desconfianza y la frustración de la gente.
Si al descreimiento de la gente se le sumara la indiferencia del Estado, la situación empeoraría de manera insospechada. Hace falta aplicar medidas, a mediano y largo plazo, destinadas a combatir las causas de la inseguridad. Pero el miedo no espera.
Ante esta urgencia es necesario trabajar sobre las consecuencias sin tomar decisiones apresuradas basadas exclusivamente en el accionar policial; de hecho, la complejidad de las sociedades modernas hace poco eficaces las tradicionales formas de lucha co-ntra el delito. La seguridad pública no es vista ya como un problema policial o judicial, es un fenómeno social que nos involucra a todos.
Obviamente existen diferentes niveles de responsabilidad. Debemos dignificar la labor policial dotándola de mayor preparación técnica y mejor calidad humana, con un pla-neamiento inteligente y concertado con respecto a las normas legales y a los derechos humanos. Para esto también resulta esencial la participación efectiva de la comunidad, porque sólo desde una profunda actitud de mutua colaboración en la búsqueda común de alternativas y soluciones, se puede abordar racionalmente una problemática tan ur-gente como el mantenimiento de la seguridad urbana.
Este es, sin dudas, uno de los elementos característicos de las organizaciones policia-les modernas, y esta interrelación con diferentes entidades sociales, es la que garanti-za el adecuado control de la manera en que se realice la actividad policial. En definiti-va, un nuevo modelo de vigilancia basado en la incorporación de los ciudadanos en forma dinámica y comprometida en la tarea de prevención.
El Plan de Seguridad que se implementa en esta Municipalidad tiene un fuerte compo-nente de acciones preventivas, porque estamos convencidos que la represión, la segu-ridad privada y las rejas, no son las respuestas adecuadas para erradicar este mal que afecta a todos los sectores sociales de la comunidad.
Se trata de vencer la desconfianza, salir de la apatía, fortalecer la cohesión social, la participación popular, ganarle al miedo, en definitiva: ser libres.
La sociedad es insegura si no tiene garantizadas las oportunidades para desarrollar-se. No es segura si no son claros los valores por los cuales valga la pena luchar coti-dianamente.
Luego de un largo proceso de reinstitucionalización del País, enfrentamos una nueva etapa en la que el Estado y la sociedad civil deben priorizar una impostergable instan-cia de paz social, equidad, justicia y bienestar. Una instancia superadora que complete y complemente el indiscutido crecimiento macroeconómico que ha protagonizado la Argentina de los últimos años.
Pero esto no será posible si el miedo domina a la sociedad. El pueblo no sólo le teme a los delitos que manifiestan una carga de violencia cada vez mayor; existen otros miedos, otras expresiones de la inseguridad que crecen en los sectores más empo-brecidos de la sociedad.
El desafío, en el marco de los condicionamientos que impone el proceso de globaliza-ción mundial, es lograr para nuestro pueblo formas de crecimiento y desarrollo con jus-ticia social, adaptando objetivos y políticas a los cambios vertiginosos de la era del co-nocimiento. Para eso, es imprescindible que el Estado asuma la responsabilidad de otorgarle seguridad a los ciudadanos en una tarea que va más allá de evitar delitos y erradicar la violencia.
La sociedad reclama medidas urgentes para combatir con éxito el flagelo de la insegu-ridad, aunque la mayoría de los ciudadanos se resiste a creer que existan posibilida-des ciertas de concretar este objetivo. Debemos, por tanto, vencer la indiferencia, la desconfianza y la frustración de la gente.
Si al descreimiento de la gente se le sumara la indiferencia del Estado, la situación empeoraría de manera insospechada. Hace falta aplicar medidas, a mediano y largo plazo, destinadas a combatir las causas de la inseguridad. Pero el miedo no espera.
Ante esta urgencia es necesario trabajar sobre las consecuencias sin tomar decisiones apresuradas basadas exclusivamente en el accionar policial; de hecho, la complejidad de las sociedades modernas hace poco eficaces las tradicionales formas de lucha co-ntra el delito. La seguridad pública no es vista ya como un problema policial o judicial, es un fenómeno social que nos involucra a todos.
Obviamente existen diferentes niveles de responsabilidad. Debemos dignificar la labor policial dotándola de mayor preparación técnica y mejor calidad humana, con un pla-neamiento inteligente y concertado con respecto a las normas legales y a los derechos humanos. Para esto también resulta esencial la participación efectiva de la comunidad, porque sólo desde una profunda actitud de mutua colaboración en la búsqueda común de alternativas y soluciones, se puede abordar racionalmente una problemática tan ur-gente como el mantenimiento de la seguridad urbana.
Este es, sin dudas, uno de los elementos característicos de las organizaciones policia-les modernas, y esta interrelación con diferentes entidades sociales, es la que garanti-za el adecuado control de la manera en que se realice la actividad policial. En definiti-va, un nuevo modelo de vigilancia basado en la incorporación de los ciudadanos en forma dinámica y comprometida en la tarea de prevención.
El Plan de Seguridad que se implementa en esta Municipalidad tiene un fuerte compo-nente de acciones preventivas, porque estamos convencidos que la represión, la segu-ridad privada y las rejas, no son las respuestas adecuadas para erradicar este mal que afecta a todos los sectores sociales de la comunidad.
Se trata de vencer la desconfianza, salir de la apatía, fortalecer la cohesión social, la participación popular, ganarle al miedo, en definitiva: ser libres.
Documento para Diálogo Argentino
PRÓLOGO escrito por el Dr. Juan José Álvarez, Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos.
La constitución de la Mesa Permanente de Justicia, convocada en el marco del Diálogo Argentino, se ha consolidado como un ámbito de discusión y un brazo ejecutor de propuestas y acciones orientadas a dar respuesta a una de las más notorias demandas de la ciudadanía, contar con un sistema judicial independiente, eficiente y de fácil acceso para todos.
En estos meses tan críticos para nuestro país y el conjunto de la sociedad, el objetivo central de todos aquellos que debimos asumir responsabilidades de gobierno estuvo centrado en sacar a la Argentina de la emergencia, recomponer la paz social, reparar la institucionalidad gravemente dañada, asistir a los millones de argentinos a los que la eclosión de la crisis dejó en estado más vulnerable, en definitiva, trabajar, día por día, afrontando las urgencias que la etapa imponía. A pesar de ello no perdimos de vista lo trascendente y estratégico. No quisimos, amparados en la justificación de las urgencias, restarle compromiso a lo importante.
La construcción de consensos en materia de reformas del sistema de justicia argentino, elaborado arduamente en un contexto difícil por un conjunto de actores heterogéneo que se dio en el marco de la Mesa Permanente de Justicia, nos permite mirar el futuro con optimismo. Habla de la capacidad de los argentinos de abordar problemas estructurales en base al diálogo, de la posibilidad de encarar lo estratégico en situaciones desfavorables, de que los acuerdos amplios para construir un futuro mejor son factibles cuando existe compromiso, decisión, generosidad y vocación de servicio. Quiero agradecer a todos los actores que han participado activamente en este espacio, tanto del sector público como de la sociedad civil.
Podemos decir que nuestro primer objetivo ha sido cumplido: entregaremos al gobierno entrante, luego de superada la emergencia institucional y lo peor de la crisis estructural, una visión clara y consensuada de la Justicia que todos queremos, un abanico de acciones en marcha para hacer de esa visión una pronta realidad y un genuino espacio para hacer de esta actividad un ejercicio constante, ya que el fortalecimiento del sistema judicial así lo merece.
Pero más que esto, el trabajo de la Mesa Permanente de Justicia del Diálogo Argentino le entrega a la sociedad toda un modelo de construcción de consensos para la formulación de políticas de estado y, a futuro, la esperanza de una Argentina con mejor calidad institucional y un sistema de justicia legitimado en la consideración de los ciudadanos.
La constitución de la Mesa Permanente de Justicia, convocada en el marco del Diálogo Argentino, se ha consolidado como un ámbito de discusión y un brazo ejecutor de propuestas y acciones orientadas a dar respuesta a una de las más notorias demandas de la ciudadanía, contar con un sistema judicial independiente, eficiente y de fácil acceso para todos.
En estos meses tan críticos para nuestro país y el conjunto de la sociedad, el objetivo central de todos aquellos que debimos asumir responsabilidades de gobierno estuvo centrado en sacar a la Argentina de la emergencia, recomponer la paz social, reparar la institucionalidad gravemente dañada, asistir a los millones de argentinos a los que la eclosión de la crisis dejó en estado más vulnerable, en definitiva, trabajar, día por día, afrontando las urgencias que la etapa imponía. A pesar de ello no perdimos de vista lo trascendente y estratégico. No quisimos, amparados en la justificación de las urgencias, restarle compromiso a lo importante.
La construcción de consensos en materia de reformas del sistema de justicia argentino, elaborado arduamente en un contexto difícil por un conjunto de actores heterogéneo que se dio en el marco de la Mesa Permanente de Justicia, nos permite mirar el futuro con optimismo. Habla de la capacidad de los argentinos de abordar problemas estructurales en base al diálogo, de la posibilidad de encarar lo estratégico en situaciones desfavorables, de que los acuerdos amplios para construir un futuro mejor son factibles cuando existe compromiso, decisión, generosidad y vocación de servicio. Quiero agradecer a todos los actores que han participado activamente en este espacio, tanto del sector público como de la sociedad civil.
Podemos decir que nuestro primer objetivo ha sido cumplido: entregaremos al gobierno entrante, luego de superada la emergencia institucional y lo peor de la crisis estructural, una visión clara y consensuada de la Justicia que todos queremos, un abanico de acciones en marcha para hacer de esa visión una pronta realidad y un genuino espacio para hacer de esta actividad un ejercicio constante, ya que el fortalecimiento del sistema judicial así lo merece.
Pero más que esto, el trabajo de la Mesa Permanente de Justicia del Diálogo Argentino le entrega a la sociedad toda un modelo de construcción de consensos para la formulación de políticas de estado y, a futuro, la esperanza de una Argentina con mejor calidad institucional y un sistema de justicia legitimado en la consideración de los ciudadanos.
jueves, 25 de octubre de 2012
Una política contra el terrorismo
Por Juanjo Alvarez
Es tiempo de definir una política contraterrorista clara, comprehensiva y consensuada.
El fenómeno terrorista debe ser considerado como un hecho criminal complejo, y no una agresión de guerra, sea interna o externa, que desarrolla acciones dirigidas a poner en peligro la vida, integridad física o libertad, o causar estragos; generado por móviles especiales: político-ideológicos, religiosos, étnicos, etc.; con el fin de producir alarma, temor colectivo o coacción; mediante el empleo de armas o elementos de elevado poder ofensivo y perpetradas por integrantes de organizaciones constituidas a tal fin.
Esto significa que los medios a emplear en una política contra-terrorista son las fuerzas de seguridad y policiales —no las fuerzas armadas—, que el marco legal que regula el empleo de dichos medios es la legislación interna (Código procesal y penal, más legislación especial y convenios internacionales), y que los procedimientos de empleo de dichos medios no sólo están bajo control político sino también judicial.
No por dejar de participar en operaciones de mantenimiento de paz o abandonar el involucramiento multilateral en escenarios conflictivos dejaremos de ser blancos potenciales del terrorismo. En otras palabras, la selección de los blancos no reconoce necesariamente una lógica político sino operativa; esto es, golpean allí donde pueden causar más muertes que luego puedan ser retransmitidas a toda la aldea global.
La única manera de reducir las probabilidades de ser blanco potencial es disminuir nuestras vulnerabilidades mediante estrategias de prevención y represión. Para ello, deben tenerse bien presente ciertas pautas.
Primero, una política contraterrorista efectiva no depende de la restricción de libertades individuales. Segundo, debe ser integral y atender tanto la prevención como la conjuración.
Tercero, una política efectiva tiene que ir acompañada de un fuerte control político. Dado que se requiere información secreta y procedimientos encubiertos para ser eficaz, es necesario contemplar los mecanismos de control sobre las agencias encargadas.
En las repúblicas democráticas consolidadas, este control les corresponde a los representantes del pueblo —los legisladores—. Esto es esencial para el normal funcionamiento de las instituciones que buscamos defender.
Es tiempo de definir una política contraterrorista clara, comprehensiva y consensuada.
El fenómeno terrorista debe ser considerado como un hecho criminal complejo, y no una agresión de guerra, sea interna o externa, que desarrolla acciones dirigidas a poner en peligro la vida, integridad física o libertad, o causar estragos; generado por móviles especiales: político-ideológicos, religiosos, étnicos, etc.; con el fin de producir alarma, temor colectivo o coacción; mediante el empleo de armas o elementos de elevado poder ofensivo y perpetradas por integrantes de organizaciones constituidas a tal fin.
Esto significa que los medios a emplear en una política contra-terrorista son las fuerzas de seguridad y policiales —no las fuerzas armadas—, que el marco legal que regula el empleo de dichos medios es la legislación interna (Código procesal y penal, más legislación especial y convenios internacionales), y que los procedimientos de empleo de dichos medios no sólo están bajo control político sino también judicial.
No por dejar de participar en operaciones de mantenimiento de paz o abandonar el involucramiento multilateral en escenarios conflictivos dejaremos de ser blancos potenciales del terrorismo. En otras palabras, la selección de los blancos no reconoce necesariamente una lógica político sino operativa; esto es, golpean allí donde pueden causar más muertes que luego puedan ser retransmitidas a toda la aldea global.
La única manera de reducir las probabilidades de ser blanco potencial es disminuir nuestras vulnerabilidades mediante estrategias de prevención y represión. Para ello, deben tenerse bien presente ciertas pautas.
Primero, una política contraterrorista efectiva no depende de la restricción de libertades individuales. Segundo, debe ser integral y atender tanto la prevención como la conjuración.
Tercero, una política efectiva tiene que ir acompañada de un fuerte control político. Dado que se requiere información secreta y procedimientos encubiertos para ser eficaz, es necesario contemplar los mecanismos de control sobre las agencias encargadas.
En las repúblicas democráticas consolidadas, este control les corresponde a los representantes del pueblo —los legisladores—. Esto es esencial para el normal funcionamiento de las instituciones que buscamos defender.
Menores en conflicto: Hacia una política integral
Por Dr. Juan Jose Álvarez
En los últimos años venimos percibiendo un notorio incremento en la participación de menores en hechos delictivos, con el agravante de que muchos de estos casos están acompañados con un grado de violencia alarmante, sensibilizándonos aún más respecto al problema de inseguri-dad.
El régimen jurídico de la minoridad en conflicto con la ley fue ideado cuando la seguridad en general, y la participación de los menores en particular, eran un fenómeno y un problema mar-ginal en la sociedad. Hasta principios de los noventa la Argentina gozaba de estándares de se-guridad mejores al de muchas ciudades europeas.
Conforme a dicha realidad se montó el régimen jurídico especial y el entramado institucional que aplica dicho régimen: los juzgados de menores y los institutos de menores. Es decir, todo estuvo impregnado por una realidad que hoy ya no es.
Este es uno de los problemas de los menores en conflicto con la ley penal.
Así es como cada vez que hechos de violencia en los que se encuentran involucrados menores cobran notoria entidad pública, diversas voces se alzan solicitando bajar la edad de inimputabi-lidad, derogar el régimen existente, y cuestiones similares, todas las cuales se caracterizan por reducir la solución a un cambio legislativo. Si el problema de la seguridad en general, y de la delincuencia asociada con menores de edad en particular, se redujese a incrementos de penas, dupliquemos inmediatamente las penas previstas en el Código Penal y sentémonos a esperar los resultados. Todos sabemos que esta seria una solución, cuanto menos, falaz.
Si perjuicio de considerar los cambios en la legislación de fondo y en las normas de procedi-miento que se requiere en función del nuevo contexto, no es recomendable -según la visión que sostengo del problema- reducir la política de seguridad a la política de penal o legislativa del Estado argentino. Por el contrario, debemos encarar el problema de la inseguridad de ma-nera integral, dado que el problema que se nos presente reviste múltiples facetas, dentro de las cuales encontramos cuestiones económicas y sociales. Este punto es de vital importancia para acercarnos a la solución que necesitamos.
En efecto, no podemos soslayar la difícil situación económica que atravesamos, lo que no habi-lita a sostener que hasta tanto nos e resuelva dicha situación, debemos relegar nuestras de-mandas de seguridad para otro momento.
La virtud se ubica, como sostenía Aristóteles, en el justo medio. El Estado debe dar cuenta de este problema, no obstante, la solución debe entender y comprender la situación social y eco-nómica excepcional por la que atravesamos. A situación excepcional, solución excepcional.
Esto significa que mientras discutimos qué régimen legal moderno y actualizado debe aplicársele a la minoridad en conflicto con la ley penal -función propia del área a mi cargo-, también debemos pensar que intervenciones preventivas –tanto de las áreas sociales, de salud o educación- deben diseñarse e implementarse para evitar que nuevos menores ingresen en la actividad criminal.
Más allá que pueda resultar una obviedad recordar que en los menores de hoy, se encuentra la sociedad que nos sigue, no es un dato menor asumir con enorme responsabilidad que estamos trabajando hoy, sobre la sociedad futura.
En este marco debe discutirse una política integral referida a este segmento de la población, uno de los más golpeados por la crisis que atravesamos.
En los últimos años venimos percibiendo un notorio incremento en la participación de menores en hechos delictivos, con el agravante de que muchos de estos casos están acompañados con un grado de violencia alarmante, sensibilizándonos aún más respecto al problema de inseguri-dad.
El régimen jurídico de la minoridad en conflicto con la ley fue ideado cuando la seguridad en general, y la participación de los menores en particular, eran un fenómeno y un problema mar-ginal en la sociedad. Hasta principios de los noventa la Argentina gozaba de estándares de se-guridad mejores al de muchas ciudades europeas.
Conforme a dicha realidad se montó el régimen jurídico especial y el entramado institucional que aplica dicho régimen: los juzgados de menores y los institutos de menores. Es decir, todo estuvo impregnado por una realidad que hoy ya no es.
Este es uno de los problemas de los menores en conflicto con la ley penal.
Así es como cada vez que hechos de violencia en los que se encuentran involucrados menores cobran notoria entidad pública, diversas voces se alzan solicitando bajar la edad de inimputabi-lidad, derogar el régimen existente, y cuestiones similares, todas las cuales se caracterizan por reducir la solución a un cambio legislativo. Si el problema de la seguridad en general, y de la delincuencia asociada con menores de edad en particular, se redujese a incrementos de penas, dupliquemos inmediatamente las penas previstas en el Código Penal y sentémonos a esperar los resultados. Todos sabemos que esta seria una solución, cuanto menos, falaz.
Si perjuicio de considerar los cambios en la legislación de fondo y en las normas de procedi-miento que se requiere en función del nuevo contexto, no es recomendable -según la visión que sostengo del problema- reducir la política de seguridad a la política de penal o legislativa del Estado argentino. Por el contrario, debemos encarar el problema de la inseguridad de ma-nera integral, dado que el problema que se nos presente reviste múltiples facetas, dentro de las cuales encontramos cuestiones económicas y sociales. Este punto es de vital importancia para acercarnos a la solución que necesitamos.
En efecto, no podemos soslayar la difícil situación económica que atravesamos, lo que no habi-lita a sostener que hasta tanto nos e resuelva dicha situación, debemos relegar nuestras de-mandas de seguridad para otro momento.
La virtud se ubica, como sostenía Aristóteles, en el justo medio. El Estado debe dar cuenta de este problema, no obstante, la solución debe entender y comprender la situación social y eco-nómica excepcional por la que atravesamos. A situación excepcional, solución excepcional.
Esto significa que mientras discutimos qué régimen legal moderno y actualizado debe aplicársele a la minoridad en conflicto con la ley penal -función propia del área a mi cargo-, también debemos pensar que intervenciones preventivas –tanto de las áreas sociales, de salud o educación- deben diseñarse e implementarse para evitar que nuevos menores ingresen en la actividad criminal.
Más allá que pueda resultar una obviedad recordar que en los menores de hoy, se encuentra la sociedad que nos sigue, no es un dato menor asumir con enorme responsabilidad que estamos trabajando hoy, sobre la sociedad futura.
En este marco debe discutirse una política integral referida a este segmento de la población, uno de los más golpeados por la crisis que atravesamos.
Control de armas: Primeros pasos de una política de Estado
Por Dr. Juan José Álvarez
Mucho se habla, y desde hace bastante tiempo sobre diversas recetas para recuperar los ni-veles de seguridad que la Argentina tuvo hasta hace algo más de una década.
Desde comienzos de mi gestión vengo sosteniendo el peligro de recurrir a soluciones fáciles, inmediatas, como si obrasen como expedientes idóneos para dar cuenta de esta importante demanda de la población.
No hay, no existe en seguridad, soluciones que se obtengan de un día para el otro, dado que los problemas y factores que produjeron este aumento en la amenaza a nuestra seguridad sur-gen de un proceso de larga data.
Para volver al nivel de seguridad del que gozábamos hace algún tiempo, debemos revertir di-cho proceso de deterioro, echando mano no sólo a la fuerza pública con la que cuenta el Go-bierno para hacer cumplir la ley, sino también, a aquellas acciones que eviten que más y más gente ingrese a la actividad criminal, por un lado, y disuada a los delincuentes, por otro. Es de-cir, cada vez es más importante actuar antes que el delito ocurra.
En esta inteligencia vinimos trabajando desde comienzos de año, en orden a construir con las distintas fuerzas políticas y actores involucrados en la problemática, consensos básicos que permitan dictar políticas de Estado en la materia. En este marco surge la propuesta de actuali-zar la política de control de armas del Estado nacional.
La mentada propuesta de política pública involucra los distintos aspectos que conforman la problemática del control, regulación y fiscalización del mercado de armas de fuego en la Argen-tina. Si bien la atención pública se ha centrado en la elevación de la pena para aquellos que porten ilegalmente armas de uso civil, el trabajo realizado con la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Diputados, y su par en el Senado de la Nación, no se agota en este punto.
En primer lugar, la modificación del artículo 189 bis del Código Penal se orienta a complemen-tar la actividad policial preventiva realizada a través de los operativos de seguridad en la Capi-tal Federal y sus accesos. Dichos operativos buscan obstaculizar la comisión de los delitos, lo que significa incrementar el riesgo de los delincuentes. Con la equiparación de la portación de armas ilegales de uso civil a las de guerra –tal es la distinción que existe hoy en la legislación- estamos, a su vez, incrementando el costo del delincuente que salga a la calle con un arma. De tal forma aumentamos la capacidad de disuasión del Estado, con lo cual estamos interviniendo antes que el delincuente use el arma, y no después cuando las consecuencias pueden ser irre-parables. A la par, estamos incorporando figuras penales hoy inexistentes referidas a la fabri-cación, tráfico y comercialización ilegal de armas, tema que en muchos agendas internaciona-les figura como una de las nuevas amenazas.
Asimismo, otro de los puntos de los proyectos que integran esta propuesta tiene que ver con el incremento en la capacidad de fiscalización y control del mercado legal de armas, dado que los “filtros” o fallas que aquí se tengan alimentan el mercado ilegal, una de las principales fuentes de la violencia criminal. Junto con ello se encuentra la necesidad de mejorar los estándares de seguridad de los depósitos de armas confiscadas, pues según información suministrado por las fuerzas de seguridad, dichos estándares son sumamente asimétricos en todo el país.
En resumen, el trabajo conjunto con las comisiones legislativas de ambas cámaras es el punto de partida para una serie de líneas de trabajo que den como resultado la construcción de una
política de Estado en materia de seguridad. Como dije oportunamente, no existen soluciones mágicas ni eslóganes publicitarios que por el solo hecho de recitarlos transformen la realidad. Sólo existe trabajo, decisión y conducción. Este último es nuestro camino.
Mucho se habla, y desde hace bastante tiempo sobre diversas recetas para recuperar los ni-veles de seguridad que la Argentina tuvo hasta hace algo más de una década.
Desde comienzos de mi gestión vengo sosteniendo el peligro de recurrir a soluciones fáciles, inmediatas, como si obrasen como expedientes idóneos para dar cuenta de esta importante demanda de la población.
No hay, no existe en seguridad, soluciones que se obtengan de un día para el otro, dado que los problemas y factores que produjeron este aumento en la amenaza a nuestra seguridad sur-gen de un proceso de larga data.
Para volver al nivel de seguridad del que gozábamos hace algún tiempo, debemos revertir di-cho proceso de deterioro, echando mano no sólo a la fuerza pública con la que cuenta el Go-bierno para hacer cumplir la ley, sino también, a aquellas acciones que eviten que más y más gente ingrese a la actividad criminal, por un lado, y disuada a los delincuentes, por otro. Es de-cir, cada vez es más importante actuar antes que el delito ocurra.
En esta inteligencia vinimos trabajando desde comienzos de año, en orden a construir con las distintas fuerzas políticas y actores involucrados en la problemática, consensos básicos que permitan dictar políticas de Estado en la materia. En este marco surge la propuesta de actuali-zar la política de control de armas del Estado nacional.
La mentada propuesta de política pública involucra los distintos aspectos que conforman la problemática del control, regulación y fiscalización del mercado de armas de fuego en la Argen-tina. Si bien la atención pública se ha centrado en la elevación de la pena para aquellos que porten ilegalmente armas de uso civil, el trabajo realizado con la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Diputados, y su par en el Senado de la Nación, no se agota en este punto.
En primer lugar, la modificación del artículo 189 bis del Código Penal se orienta a complemen-tar la actividad policial preventiva realizada a través de los operativos de seguridad en la Capi-tal Federal y sus accesos. Dichos operativos buscan obstaculizar la comisión de los delitos, lo que significa incrementar el riesgo de los delincuentes. Con la equiparación de la portación de armas ilegales de uso civil a las de guerra –tal es la distinción que existe hoy en la legislación- estamos, a su vez, incrementando el costo del delincuente que salga a la calle con un arma. De tal forma aumentamos la capacidad de disuasión del Estado, con lo cual estamos interviniendo antes que el delincuente use el arma, y no después cuando las consecuencias pueden ser irre-parables. A la par, estamos incorporando figuras penales hoy inexistentes referidas a la fabri-cación, tráfico y comercialización ilegal de armas, tema que en muchos agendas internaciona-les figura como una de las nuevas amenazas.
Asimismo, otro de los puntos de los proyectos que integran esta propuesta tiene que ver con el incremento en la capacidad de fiscalización y control del mercado legal de armas, dado que los “filtros” o fallas que aquí se tengan alimentan el mercado ilegal, una de las principales fuentes de la violencia criminal. Junto con ello se encuentra la necesidad de mejorar los estándares de seguridad de los depósitos de armas confiscadas, pues según información suministrado por las fuerzas de seguridad, dichos estándares son sumamente asimétricos en todo el país.
En resumen, el trabajo conjunto con las comisiones legislativas de ambas cámaras es el punto de partida para una serie de líneas de trabajo que den como resultado la construcción de una
política de Estado en materia de seguridad. Como dije oportunamente, no existen soluciones mágicas ni eslóganes publicitarios que por el solo hecho de recitarlos transformen la realidad. Sólo existe trabajo, decisión y conducción. Este último es nuestro camino.
Crisis de gobernabilidad y control en la Argentina
Fragmento
del trabajo realizado por el diputado nacional Juan Jose Alvarez, en el que analiza en
profundidad y diagnostica con precisión la situación actual de las
instituciones que conforman los tres poderes del Estado, para así
exponer las soluciones de fondo que cree necesarias para dotar de una
mejor calidad político-institucional a nuestro país. Con visión crítica,
el Dr. Alvarez considera que “la calidad del la política y de
los procesos y las instituciones políticas deben ser considerados como
las variables explicativas de la incapacidad que ha mostrado la
Argentina en los últimos veinte años de democracia, para dar cuenta de
los problemas que constituyen obstáculos para nuestro desarrollo
integral”. Así, propone –como puntapié inicial- la conformación
de una agenda estratégica de reforma de nuestro sistema político,
basada en el consenso entre todas las fuerzas políticas y sociales de la
Nación, bajo la premisa del fortalecimiento del Estado en sus dos
funciones esenciales:la gobernabilidad y el control.
domingo, 21 de octubre de 2012
Trayectoria de Juanjo Alvarez
Promediando la primera gestión de Juanjo Alvarez
como intendente, es convocado por el Gobernador de la Provincia de
Buenos Aires para asumir la conducción de la Secretaría de Relaciones
con la Comunidad y Formación del Ministerio de Justicia y Seguridad
bonaerense. En junio de 1998 reasumió la intendencia de Hurlingham y en
las elecciones generales del 24 de octubre de 1999 su gestión y
liderazgo es plebiscitado al ser reelegido como Intendente de Hurlingham
por el voto del 57 por ciento de sus vecinos.
Además del apoyo evidenciado en las urnas, su tarea como intendente y su política de “participación popular, equilibrio presupuestario y transparencia administrativa”, tales los ejes que definió para el desarrollo de su gestión, fue motivo de estudio por parte de la Universidad de Harvard, allí quedó registrado como Caso de Estudio C14-99-1493.0, en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy del mencionado prestigioso centro académico norteamericano, en el marco del análisis de casos exitosos de gestión local y división de municipios.
La administración
municipal de Hurlingham también fue reconocida por la Organización
Mundial de la Salud y en esa materia logró en julio de 2000, el primer
premio a las políticas de Salud en el XI Congreso Internacional de
Políticas de Salud y el VIII Congreso Latinoamericano de Medicina Social
realizados en La Habana, Cuba.
En octubre del año
2001, en el marco en una crisis muy profunda de todos los ámbitos de la
vida del país, acepta el desafío de asumir como Ministro de Seguridad
de la Provincia de Buenos Aires.
El 23 de
diciembre de 2001, luego de la renuncia del Presidente de la República,
es designado por las nuevas autoridades como Secretario de Seguridad
Interior de la Nación. Tal designación, concretada luego de los trágicos
episodios ocurridos durante los últimos días del gobierno de Fernando
de la Rúa, terminan conformando un reconocimiento a la prudencia y
sensatez con que gestionó la seguridad pública en su jurisdicción en el
marco de aquel estallido social generalizado, imponiendo a partir de
allí el criterio de “no criminalizar la protesta” originada en el
conflicto social.
En julio de 2002 es designado
por el presidente Eduardo Duhalde como Ministro de Justicia, Seguridad y
Derechos Humanos de la Nación, cargo que desempeñó hasta el cambio de
administración producido el 25 de mayo de 2003.
A
fines del mismo año 2003, asume por breve lapso como Ministro de
Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, desde donde condujo el diseño
y la puesta en marcha del Plan Director de Seguridad Pública.
En los primeros días de 2005 fue convocado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
a raíz de la crisis provocada por la tragedia del local bailable
“Cromagnón”, para reformular integralmente la Secretaría de Seguridad
porteña. Durante los cuatro meses que comprometió su trabajo, el modelo
de gestión implementado no sólo cambió sustancialmente el sistema de
seguridad de la Capital argentina, sino que fue tomado como base para el
resto de las jurisdicciones.
Cumplido el período comprometido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, renuncia para reasumir el mandato con el que Juan Jose Alvarez fue honrado por el pueblo de la Provincia de Buenos Aires: Diputado Nacional para el período 2003-2007.
Un poco de Juan Jose Alvarez
Juan José Alvarez
nació el 25 de mayo de 1955 en la Ciudad de Hurlingham, Provincia de
Buenos Aires. Es el primer hijo de José María y Mabel y el hermano mayor
de Gonzalo. Está casado hace 25 años con Graciela Mercado y tiene cinco
hijos: Juan Manuel, Pilar, Rodrigo, José Ignacio y Sol María.
El Dr. Alvarez es abogado egresado de la Universidad Católica Argentina.
Actualmente se desempeña como Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires para el período 2003-2007.
Actualmente se desempeña como Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires para el período 2003-2007.
Paralelamente,
es titular del Partido Justicialista de Hurlingham, Congresal Nacional
del PJ y Presidente honorario de la “Fundación Tito Lusiardo”, bautizada
de esta manera en homenaje a la figura de su abuelo materno, y cuya
función social principal consiste en el desarrollo de acciones y
programas destinados a la tercera edad.
La trayectoria pública del Dr. Juan José Alvarez
se inicia con el advenimiento de la democracia. En el año 1984 asesora
al Bloque de Diputados Justicialistas en el Parlamento Nacional.
En
1989 es elegido Elector Nacional por la provincia de Buenos Aires,
integrando de esta manera el Colegio Electoral que terminaría
consagrando a la fórmula conformada por Carlos Menem y Eduardo Duhalde
para la Presidencia y Vicepresidencia de la Nación.
Con la llegada al gobierno del Justicialismo, es designado Superintendente Nacional de Fronteras en el Ministerio de Defensa.
Posteriormente
se desempeña como Interventor de la DAS - Dirección de Ayuda Social
(obra social del Congreso Nacional), gestión durante la cual se logra el
equilibrio presupuestario del organismo y se optimizan los servicios de
prestación a los afiliados.
Entre 1991 y 1993 fue
miembro del directorio del Banco de la Provincia de Buenos Aires,
siendo el Director más joven en la historia de la entidad.
Seguidamente,
como Subsecretario de la Función Pública de la Presidencia de la
Nación, trabajó en la elaboración y puesta en funcionamiento de
programas vinculados a la “Modernización Pública” y la “Calidad Total en
la Administración”.
El gran punto de inflexión en
su desarrollo domo dirigente político se da en 1995, al ganar las
elecciones generales que lo consagrarían como el primer Intendente del
municipio de Hurlingham, el que había sido creado recientemente como
resultado de la división del antiguo municipio de Morón. Es así como el
10 de diciembre de aquel año cumple el sueño de asumir como jefe comunal
de la ciudad que lo vio nacer.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)